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A partir de testimonios de miles de víctimas de violencia intrafamiliar, vicaria, sexual, psicológica, económica e incluso intento de feminicidio, especialistas y activistas han advertido sobre un patrón recurrente en el perfil de los agresores: el denominado “psicópata integrado”.
De acuerdo con planteamientos teóricos del psicólogo canadiense Robert Hare, reconocido por sus estudios sobre psicopatía, este tipo de personalidad se caracteriza por la ausencia de empatía, incapacidad para establecer vínculos emocionales genuinos y una tendencia a cosificar a las personas para satisfacer intereses egoístas.
Según lo expuesto por la activista Natalia González, quienes presentan este perfil no experimentan culpa ni remordimiento y no enfrentan conflictos éticos o morales al violentar normas. “No están enfermos, por lo tanto son imputables. Son personas funcionales que saben lo que hacen”, sostiene.
Violencia vicaria y control a través de los hijos
Uno de los puntos más alarmantes es el ejercicio de la violencia vicaria, entendida como el uso de los hijos para dañar a la madre cuando ésta decide salir de una relación abusiva.
La activista señala que, en la mayoría de los casos de violencia vicaria, previamente existió abuso emocional, físico, económico o sexual. Cuando la víctima intenta escapar, el agresor utiliza a los menores como mecanismo de control, venganza o presión legal.
Además, advierte que estos perfiles pueden mostrarse carismáticos, exitosos laboralmente y socialmente admirados, lo que dificulta su identificación. De ahí el término “integrados”: personas que pasan desapercibidas ante la sociedad, las instituciones e incluso ante especialistas.
Riesgos en custodias y convivencias
El documento difundido subraya que, desde esta perspectiva, otorgar custodias compartidas o convivencias a padres violentadores podría poner en riesgo a las infancias.
Entre los argumentos expuestos destacan:
- Un agresor no ejerce una paternidad basada en el afecto, sino en el control.
- No suelen cumplir acuerdos ni respetar límites legales.
- Pueden emprender campañas de difamación contra la madre, acusándola de inestabilidad emocional.
- En procesos legales, podrían manipular pruebas o influir en testimonios.
También se advierte sobre dinámicas de manipulación hacia los hijos, como el “bombardeo de amor”, la victimización o la generación de lealtades forzadas.
Abuso sexual infantil en el entorno familiar
La activista señala que un alto porcentaje de casos de abuso sexual infantil ocurre dentro del núcleo familiar, presuntamente cometido por figuras cercanas como padres, abuelos, tíos o hermanos, lo que refuerza —desde su postura— la necesidad de priorizar la seguridad de las infancias sobre la preservación de vínculos biológicos.
Llamado a priorizar el interés superior del menor
El planteamiento concluye con un llamado a jueces y autoridades para colocar en el centro el interés superior de niñas, niños y adolescentes, entendido como su derecho a una vida libre de violencia.
Natalia González ofrece asesoría y orientación integral a víctimas de abuso psicopático y narcisista, así como conferencias y talleres en instituciones públicas y privadas sobre acoso escolar y laboral, límites sanos, autoestima, resiliencia y empatía.
La discusión, advierten especialistas, debe mantenerse dentro de un marco legal, con evaluaciones profesionales individualizadas y garantizando siempre la protección de las víctimas.
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