. Los primeros trabajos que van a caer por la IA no son los de fábrica… son los de oficina.
. Según él, todo lo que sea estar delante de un ordenador generando archivos, informes, análisis o código es terreno natural para la IA. Porque la IA es digital solo que trabaja más rápido, no se cansa y escala casi gratis.
. En cambio, los trabajos físicos, es decir, los que “mueven átomos”, como él dice, van a durar mucho más. Soldadores, electricistas, fontaneros, construcción, peluqueras, agricultura, ecommerce (paquetes), etc…
Todo lo que implique manos, herramientas, entornos imprevisibles y mundo real tiene una barrera natural para la IA.
La idea es muy simple:
Si tu trabajo depende de bits → es más vulnerable. Si tu trabajo termina en algo físico → está más protegido.
Lo más irónico es esto: durante años nos dijeron que el futuro estaba en la universidad, el despacho y la pantalla. Y en cambio los oficios eran “de segunda”.
Y ahora resulta que los trabajos manuales pueden ser mucho más resistentes a la automatización que muchos empleos de oficina supuestamente “seguros”.
En resumen: la seguridad laboral se está redefiniendo. Y quizá no en la dirección que pensábamos.