23/02/2026
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Los eventos recientes de violencia , como bloqueos y enfrentamientos, generan impacto emocional colectivo, afectando la sensación de seguridad, el funcionamiento cotidiano y el bienestar psicológico de la población.

Desde una perspectiva de salud mental y atención en crisis, se emiten las siguientes recomendaciones:

1. Reacciones emocionales esperables (normalización)

Es común presentar:

Ansiedad, miedo o sensación de amenaza constante

Irritabilidad o enojo

Insomnio o alteraciones del sueño

Hipervigilancia (sobresalto ante ruidos)

Pensamientos repetitivos sobre lo ocurrido

Síntomas físicos como dolor de cabeza, tensión muscular o malestar gastrointestinal

Estas respuestas son normales ante situaciones de riesgo. En la mayoría de los casos disminuyen progresivamente en días o semanas.

2. Recomendaciones para población general

Procurar regulación emocional inmediata

Practicar respiración diafragmática (inhalar 4 segundos, sostener 4, exhalar 6–8 segundos).

Limitar la exposición constante a noticias o redes sociales.

Verificar información solo en fuentes oficiales.

Organización y sensación de control

Mantener rutinas básicas (alimentación, higiene, horarios).

Elaborar un plan familiar de comunicación y seguridad.

Evitar decisiones impulsivas bajo estados de alta activación emocional.

Procurar el cuidado del sueño

Evitar revisar noticias amarillistas antes de dormir.

Reducir consumo de cafeína y alcohol.

Establecer horarios regulares de descanso.

3. Recomendaciones para familias con niñas, niños y adolescentes

Brindar información clara, breve y adecuada a su edad.

Evitar exponerlos a imágenes violentas.

Observar cambios conductuales (regresiones, aislamiento, irritabilidad).

Reforzar mensajes de seguridad y acompañamiento.

Fomentar actividades estructuradas en casa.

En adolescentes, es importante validar emociones y evitar minimizar su miedo.

4. Recomendaciones para personas con antecedentes de ansiedad, depresión o trauma

Mantener continuidad en tratamiento.

Reforzar red de apoyo.

Evitar consumo de alcohol u otras sustancias como mecanismo de afrontamiento.

Solicitar atención profesional si aparecen:

Crisis de pánico recurrentes

Ideación suicida

Insomnio persistente

Reexperimentación intensa del evento

5. Intervención comunitaria y redes de apoyo

Promover comunicación solidaria entre vecinos.

Evitar difusión de rumores que incrementen el pánico colectivo.

Activar redes institucionales de apoyo psicológico telefónico y presencial.

Impulsar espacios comunitarios de contención emocional posteriores al evento.

6. Señales de alerta que requieren atención inmediata

Acudir a servicios de salud mental si se presenta:

Desorientación severa

Conductas de riesgo

Ataques de pánico incapacitantes

Consumo problemático de sustancias

Pensamientos de autolesión o suicidio

7. Trabajo institucional

Ante eventos de violencia colectiva, es fundamental:

Implementar primeros auxilios psicológicos.

Fortalecer líneas telefónicas de apoyo en crisis.

Coordinar acciones entre sector salud, seguridad y educación.

Priorizar atención a población vulnerable (niñez, adultos mayores, personal de primera respuesta).

La salud mental es un componente esencial de la seguridad pública y del bienestar social.

Mensaje a la población:

En momentos de incertidumbre, el autocuidado, la información responsable y la solidaridad comunitaria son factores protectores fundamentales. Pedir ayuda es un acto de responsabilidad, no de debilidad.

Dr. Francisco José Gutiérrez Rodríguez