Los eventos recientes de violencia , como bloqueos y enfrentamientos, generan impacto emocional colectivo, afectando la sensación de seguridad, el funcionamiento cotidiano y el bienestar psicológico de la población.
Desde una perspectiva de salud mental y atención en crisis, se emiten las siguientes recomendaciones:
1. Reacciones emocionales esperables (normalización)
Es común presentar:
Ansiedad, miedo o sensación de amenaza constante
Irritabilidad o enojo
Insomnio o alteraciones del sueño
Hipervigilancia (sobresalto ante ruidos)
Pensamientos repetitivos sobre lo ocurrido
Síntomas físicos como dolor de cabeza, tensión muscular o malestar gastrointestinal
Estas respuestas son normales ante situaciones de riesgo. En la mayoría de los casos disminuyen progresivamente en días o semanas.
2. Recomendaciones para población general
Procurar regulación emocional inmediata
Practicar respiración diafragmática (inhalar 4 segundos, sostener 4, exhalar 6–8 segundos).
Limitar la exposición constante a noticias o redes sociales.
Verificar información solo en fuentes oficiales.
Organización y sensación de control
Mantener rutinas básicas (alimentación, higiene, horarios).
Elaborar un plan familiar de comunicación y seguridad.
Evitar decisiones impulsivas bajo estados de alta activación emocional.
Procurar el cuidado del sueño
Evitar revisar noticias amarillistas antes de dormir.
Reducir consumo de cafeína y alcohol.
Establecer horarios regulares de descanso.
3. Recomendaciones para familias con niñas, niños y adolescentes
Brindar información clara, breve y adecuada a su edad.
Evitar exponerlos a imágenes violentas.
Observar cambios conductuales (regresiones, aislamiento, irritabilidad).
Reforzar mensajes de seguridad y acompañamiento.
Fomentar actividades estructuradas en casa.
En adolescentes, es importante validar emociones y evitar minimizar su miedo.
4. Recomendaciones para personas con antecedentes de ansiedad, depresión o trauma
Mantener continuidad en tratamiento.
Reforzar red de apoyo.
Evitar consumo de alcohol u otras sustancias como mecanismo de afrontamiento.
Solicitar atención profesional si aparecen:
Crisis de pánico recurrentes
Ideación suicida
Insomnio persistente
Reexperimentación intensa del evento
5. Intervención comunitaria y redes de apoyo
Promover comunicación solidaria entre vecinos.
Evitar difusión de rumores que incrementen el pánico colectivo.
Activar redes institucionales de apoyo psicológico telefónico y presencial.
Impulsar espacios comunitarios de contención emocional posteriores al evento.
6. Señales de alerta que requieren atención inmediata
Acudir a servicios de salud mental si se presenta:
Desorientación severa
Conductas de riesgo
Ataques de pánico incapacitantes
Consumo problemático de sustancias
Pensamientos de autolesión o suicidio
7. Trabajo institucional
Ante eventos de violencia colectiva, es fundamental:
Implementar primeros auxilios psicológicos.
Fortalecer líneas telefónicas de apoyo en crisis.
Coordinar acciones entre sector salud, seguridad y educación.
Priorizar atención a población vulnerable (niñez, adultos mayores, personal de primera respuesta).
La salud mental es un componente esencial de la seguridad pública y del bienestar social.
Mensaje a la población:
En momentos de incertidumbre, el autocuidado, la información responsable y la solidaridad comunitaria son factores protectores fundamentales. Pedir ayuda es un acto de responsabilidad, no de debilidad.
Dr. Francisco José Gutiérrez Rodríguez

